Las renovables son imprescindibles.
Pero si no se diseñan bien, generan conflicto.
Y el conflicto frena el cambio.
Convertir cada planta solar en un ecosistema vivo.
Que producir energía también sea regenerar suelo, biodiversidad y agua.
En campos piloto estamos demostrando algo inesperado:
que bajo las placas solares puede haber más vida que antes.
Mucho más.
Decenas de miles de hectáreas en España pueden convertirse en corredores de vida.
Proyecto cofinanciado por MITECO y Agenda 2030